Gud bai

Para Guillermo Levine.

Hace unos días un amigo publicó en redes sociales una carta dirigida a ciertos conocidos de él, en la que se manifiesta cansado de discutir con defensores irracionales de la 4T que se niegan a ver la realidad y se despide temporalmente de ellos.

Luego de leerla, suscribir cada palabra y compartir su frustración, me puse en contacto con él y le pedí autorización para publicarla en esta columna, pues yo mismo he optado por dejar de discutir con personas fanatizadas que defienden lo indefendible y ven hasta en las pifias genialidades incomprensibles para el común de los mortales ciudadanos (los caminos del "señor" son misteriosos).

La carta, titulada "Gud bai", es la siguiente (por razones de espacio omito algunas partes):
 
"Ora sí que desde que comencé a tener 'uso de razón', es decir, a tratar de aprender cosas leyendo y estudiando, he tratado igualmente de formarme un criterio propio acerca de la realidad y dejar paulatinamente de seguir creyendo en mitos, dogmas y 'verdades' aprendidas desde que era niño.

"Aunque el proceso de 'desideologización' requiere años y tal vez incluso nunca termine, me parece una tarea fundamental de la vida.

"Ante el actual proceso de monstruosa polarización política y social que se observa en México (...) uno trata de conciliar, de exponer razones, de debatir..., pero vaya que el asunto es frustrante y descorazonador.

"¿Qué significa esto? Pues penosamente, dejar de analizar, discutir, polemizar y mantener comunicación con varios conocidos y amigos a quienes no me queda más remedio que dar por perdidos, al menos hasta nuevo aviso.

"Tal vez lo reintente dentro de algunos años, a la luz de cómo quede nuestro pobre país bajo el (des)gobierno de quien expresa tener 'autoridad moral' y lleva un año culpando al pasado y está tratando de destruir todo vestigio de lo que había antes de su esplendorosa llegada. Es terrible, sí, pero lo prefiero a seguirme desgastando y defraudando de las capacidades de razonamiento de quienes simple y sencillamente se niegan a ver las cosas. (...) No digo que yo tenga la razón, no, sino más bien que no le veo beneficio ni salida a encararme con quienes están movidos por creencias, confianzas y 'certidumbres' inmunes a las evidencias en contrario.

"Lecciones de la historia del Siglo 20 muestran cómo (...) millones decidieron abrazar causas que pronto causaron degradación, destrucción, muerte y hasta genocidio (...), confiaron ciegamente en Mussolini, Hitler, Pol Pot y tiranos similares, y este triste fenómeno se sigue observando en lugares como Corea del Norte, Cuba, Venezuela, países musulmanes y otros.

"Intelectuales de la talla de Georg Lukács o de Erich Fromm se lo han tratado de explicar, sea desde 'El Asalto a la Razón' o del 'Miedo a la Libertad', pero basta con ver las noticias para constatar que la falta de pensamiento crítico (...) continúa creciendo ante liderazgos y actitudes iluminadas que a la vez son directamente autocráticas, verticales y centralizadoras del poder político y social.

"No me queda más remedio que aceptar que varios conocidos están -quisiera pensar que no de forma irremediable- afectados por una fe ajena a todo razonamiento, que les impide ver la actuación cotidiana de un protofascista, mentiroso, autoritario e ignorante, aunque las evidencias sobran: 'Al diablo con sus instituciones', pues el pueblo bueno lo respalda; consultas a mano alzada sobre temas estratégicos (...), absurdas e importantes decisiones, mal planeadas y peor ejecutadas, y un continuado esfuerzo por hacerse del control de los tres Poderes y de sus instituciones autónomas.

"Si no fueran tan potencialmente peligrosas para la nación, algunas ridículas ocurrencias hasta podrían parecer divertidas.

"Ante mi escéptica mirada, los nuevos creyentes son incapaces de ver esta reencarnación del patrimonialismo ejercido mediante dádivas de dinero disfrazadas de becas, así como los continuados recortes, el gran desabasto de medicinas y otros insumos, y los desvíos presupuestales redirigidos hacia programas asistencialistas de compra de votos.

"(...) Ante la fe cuasi religiosa no hay razón que valga, y la visión de Estado tendrá que esperar mejores momentos. Adieu".

 
"Ideología y religión: una misma locura 
con diferente mesías".

Yo