La nueva Minerva

La nueva Minerva

Comienzo diciendo que, en términos generales, me pareció un acierto el proyecto de remodelación de la Glorieta Minerva, uno de los símbolos icónicos de la Ciudad de Guadalajara y punto central de celebraciones deportivas, eventos y manifestaciones cívicas.

Sin entrar en detalles menores que toda obra siempre tiene (maldito perfeccionismo), me parece justo reconocer los aspectos positivos y verdaderamente importantes de esta remodelación y su contribución a la vida de la Ciudad.

El primero y más importante es el cambio de uso. Antes era solo una glorieta vehicular, inaccesible y sin posibilidad de interacción, que solo se podía ver y fotografiar de lejos o desde un vehículo durante el tiempo que duraba un semáforo en rojo.

Hoy, tras la remodelación, y al margen de gustos y algunas consideraciones estéticas que adelante menciono, la Glorieta Minerva es una nueva y vibrante plaza pública circular, segura y accesible que invita a caminar, sentarse a su alrededor y convivir. Esta nueva configuración la hace útil y fotografiable en todos sus ángulos, con la estatua como protagonista central, y fomenta la apropiación colectiva de la ciudad.

Haber convertido la Glorieta Minerva en una plaza circular pública con accesos peatonales, corrige el error que tenía en común con los monumentales Arcos del Milenio, que al haberse construido en la intersección de grandes avenidas y pasos a desnivel, solo es posible verlos por instantes desde vehículos en movimiento.

Hacer accesible la Glorieta Minerva a los peatones resultó fácil. Bastó un par de cruces peatonales. Hacer algo similar para interactuar con los Arcos del Milenio sería prácticamente imposible.

Otro acierto son las fuentes y la iluminación que hacen que esta plaza circular sea algo más que un mero espacio contemplativo. Los chorros y juegos de agua iluminados y coreografiados crean un espectáculo hipnótico y dinámico que hacen de la Minerva un nuevo atractivo turístico y un escenario vivo al que todos podemos asistir, fomentando el sentido de pertenencia, reduciendo el aislamiento urbano y permitiendo eventos espontáneos inclusive nocturnos.

Ahora bien, dicho lo anterior, y que es lo fundamental, tengo una sola crítica y recomendación que hacer que me parece importante para la imagen de esta icónica glorieta y en consecuencia de la ciudad. Y la hago entendiendo además que muchas cosas son cuestiones de gusto. Pero a eso me dedico.

Mi crítica es a la jardinería general, y en especial a la del perímetro exterior, que es la primera impresión y la vista principal de la glorieta, el cual es un talud de piedra volcánica rojiza con agaves, que en mi opinión hacen que todo el ambiente se sienta, árido, seco e inhóspito.

Para mí, la colocación de agaves en espacios públicos es un recurso paisajístico trillado que se utiliza más por su valor simbólico (tierra del tequila) y por su bajo o nulo mantenimiento, que por su belleza y contribución ambiental en la jardinería cercana, la cual normalmente se hace con plantas ornamentales accesibles al tacto, flores, arbustos y aromas para un disfrute más íntimo y próximo como es el de una plaza, un parque o un andador peatonal. El valor estético, la belleza, impacto visual y efectos panorámicos que los agaves tienen es en grandes extensiones del paisaje distante, como el del llamado Paisaje Agavero (Patrimonio Mundial reconocido por la UNESCO) en el que más de 34 mil hectáreas plantadas con agave forman un increíble y hermoso manto azul.

Como toda crítica debe acompañarse siempre de una propuesta ("Oposición sin proposición es obstrucción", dice una frase de Yo), lo que propongo es que el perímetro exterior de la glorieta sea un jardín circular de flores y plantas ornamentales, que den un ambiente de verdor fresco y alegre. Y si de simbolismos se trata, que el jardín sea de rosas, recuperando la fama que Guadalajara alguna vez tuvo de ser la "Ciudad de las Rosas", cuando estas flores se plantaron masivamente en plazas y camellones de la Ciudad. Así era el camellón de la propia Avenida Vallarta que remata precisamente con la Glorieta Minerva.

Ojalá y me hagan caso. Estoy seguro de que será mucho más agradable ver, estar y caminar en medio de un jardín de rosas que huela a "tierra mojada" que un ambiente de piedras árido y seco como el que rodea los agaves.

"La crítica es una ayuda, no un obstáculo".

Yo