¿Ayuda humanitaria?

Una investigación de Mexicanos Contra la Corrupción reveló que los envíos de petróleo de México a Cuba aumentaron en 2025, superando los 3 mil millones de dólares, muy por encima de los 400 millones reportados oficialmente por Pemex en ese periodo y el triple de lo que AMLO envió entre julio de 2023 y septiembre de 2024.
Pemex reporta una cantidad mucho menor a la real porque el diferencial se mandó a Cuba por medio de una empresa "privada" denominada Gasolinas del Bienestar S.A de C.V., cuyo dueño es el propio Pemex. Se trata entonces no de una empresa privada en el sentido comercial estricto, sino de una empresa pública (filial de una paraestatal), pero extrañamente constituida bajo el derecho privado. Todo huele mal alrededor de este asunto.
¿Por qué decidieron hacer una empresa privada en lugar de una empresa pública?
La respuesta es obvia: evitar revelar información clave relacionada principalmente con los aspectos financieros y contractuales de estas operaciones y (piensa mal y acertarás) hacer negocios corruptos e inescrutables.
Una empresa pública (paraestatal) está sujeta a una serie de obligaciones y requisitos que las empresas privadas no tienen, como: publicar información de sus operaciones sin que nadie lo solicite; obligación de revelar su estructura orgánica, sus contrataciones, sus remuneraciones, etcétera.
En cambio, una empresa privada no tiene ese tipo de obligaciones. Su información no se revela al público general y está limitada a sus accionistas y al SAT.
Con la artimaña de que Gasolinas del Bienestar es una empresa "privada", el gobierno opera en total opacidad. Argumentando que se trata de "asuntos privados" Pemex se ha negado a mostrar comprobantes de pago de los envíos a Cuba; ha evitado dar cifras reales de los volúmenes y de detalles contractuales como precios de venta, plazos de pago, etcétera, con lo que se podría determinar si en estas operaciones hay utilidades o pérdidas financieras para México.
Además, al operar a través de esta "filial privada", no solo evita la supervisión y la rendición de cuentas de estas operaciones (y de quién sabe cuántas cosas más) sino que elude en buena medida las críticas y consecuencias políticas asociadas al apoyo de una dictadura.
La presidenta Claudia Sheinbaum defiende el envío de petróleo a Cuba argumentando que se trata de "ayuda humanitaria" sustentada en decisiones soberanas del Estado mexicano bajo criterios de cooperación internacional y solidaridad regional.
Esta manera de ayudar al pueblo cubano -empobrecido por un régimen autoritario- no es congruente con las políticas y criterios establecidos por la propia 4T para la distribución de ayuda social a los mexicanos más pobres.
Desde el inicio de su administración han sostenido que los apoyos sociales se deben entregar directamente a los beneficiarios, sin intermediarios para así, según ellos, eliminar la corrupción y asegurar que los recursos lleguen directamente a quienes los necesitan, lo cual, de pasada, fortalece su base política.
Si la Presidenta quiere realmente ayudar a los cubanos, ¿por qué no hacerlo de la misma manera? ¿Acá sí hay riesgo de corrupción oficial y en Cuba no? ¿No sería mejor entregar el dinero directamente al pueblo cubano en lugar de dárselo al gobierno de la isla? Les doy las cuentas para que vean a qué me refiero.
La población de Cuba es de alrededor de 10 millones de personas, lo que equivale aproximadamente a 3 millones de familias. El salario de una familia en Cuba oscila entre 40 y 50 dólares mensuales (500-600 dólares anuales). Si los 3 mil millones de dólares al año de ayuda humanitaria enviados en forma de petróleo se entregaran directamente a la población, a cada familia le tocaría mil dólares al año, es decir el doble de su salario. Eso sí es una mejora sustantiva y tangible.
Si los mexicanos (que no la 4T) vamos a destinar miles de millones de dólares de nuestros impuestos para ayuda humanitaria a Cuba, está bien. Solo hagámoslo igual que acá, no por medio del gobierno de la isla, sino con remesas directas a la población, sin intermediarios, con auditorías y rendición de cuentas, pues como se hace ahora nunca sabremos si la ayuda sirvió para sostener una dictadura y hacer negocios corruptos o para realmente mejorar las condiciones de vida de los cubanos.
"Nada más vil que lucrar
con donativos".
Yo