Todo puede ser traición

Todo puede ser traición

Independientemente de que el ex Fiscal de Chihuahua, César Jáuregui, haya podido incurrir o no en otros delitos, tanto las imputaciones formuladas inicialmente contra la Gobernadora Maru Campos como la posterior acusación formal contra el ex Fiscal por el delito de "traición a la patria" -por presuntamente haber permitido la participación de agentes de la CIA en un operativo para desmantelar un narcolaboratorio- me parecen totalmente desproporcionadas y descontextualizadas.

La Fiscalía General de la República sostiene que el ex Fiscal permitió la participación no autorizada de agentes estadounidenses en un operativo antidrogas y que con ello puso en riesgo la soberanía nacional.

No se trata de negar la importancia de investigar las irregularidades cometidas durante ese operativo. Si funcionarios mexicanos permitieron que agentes extranjeros intervinieran en tareas reservadas a las autoridades federales, sin las autorizaciones correspondientes, podría haber responsabilidades administrativas o incluso delitos graves.

Pero equiparar una omisión de procedimientos o una deficiente coordinación institucional con la "traición a la patria" es, en mi opinión, una exageración nacionalista y políticamente interesada; una lectura forzada y sesgada de la ley, construida para justificar una conclusión previamente decidida.

La traición a la patria no debería convertirse en una etiqueta propagandística para castigar cualquier conducta relacionada, aunque sea remotamente, con la presencia de extranjeros en territorio nacional.

Para que se configure ese gravísimo delito, el Código Penal Federal exige acreditar finalidades específicas, como el propósito de afectar la integridad de México o de someterlo a un Gobierno extranjero; colaborar con un Estado extranjero en acciones bélicas perjudiciales para el País, o integrar grupos armados dirigidos o asesorados por extranjeros con fines de invasión o sometimiento, entre otros supuestos.

Nada indica que el objetivo de los involucrados fuera facilitar una invasión o someter a México a una potencia extranjera. Hasta donde se sabe, el propósito era localizar y desmantelar un laboratorio clandestino de drogas, una acción que, lejos de constituir un acto de traición, debería reconocerse y aplaudirse.

Confundir un posible incumplimiento de los procedimientos legales con "traición a la patria" no es un asunto menor ni un simple tecnicismo jurídico, sino una amenaza legal que convierte las figuras más graves del Código Penal en instrumentos de intimidación, descrédito y persecución política.

Las acusaciones de traición tienen, además, una enorme carga emocional porque, aun cuando los acusados sean declarados inocentes, el solo señalamiento los condena socialmente como traidores y enemigos de la patria. "Calumnia que algo queda", dice el refrán.

Si bastara cualquier conexión con alguno de los supuestos previstos en la ley para acusar a una persona de cometer el delito de traición a la patria -como ocurre en los regímenes autoritarios-, muchos actos cotidianos podrían tergiversarse y presentarse como parte de una conspiración.

Y en las teorías de conspiración todo cabe, por ejemplo: una persona que vende o renta una propiedad a un extranjero podría ser acusada de facilitar una base clandestina para labores de inteligencia o una futura invasión; contratar a un consultor extranjero para proteger sistemas informáticos podría interpretarse como una entrega información estratégica a una potencia enemiga; un hotel que aloja a ciudadanos de otro país podría ser descrito como centro de coordinación de operaciones encubiertas; un traductor que presta sus servicios a una delegación diplomática podría aparecer como intermediario de una red de espionaje...

En todas estas actividades pueden existir delitos distintos, infracciones administrativas, conflictos de interés o conductas reprochables, pero de ahí a que sean una "traición a la patria" hay un mundo de diferencia.

La patria no se defiende deformando el concepto de traición y acusando de traidor a cualquiera que tenga un vínculo con el extranjero. Se defiende demostrando los hechos y los propósitos, respetando la ley y reservando la acusación más grave para quienes realmente pretendan someter, atacar o poner en riesgo deliberadamente la independencia, la soberanía o la integridad de México.

"Un traidor traiciona. Un 'traidor' trae".

Yo