Educar al educador

Si la persona a cargo de la educación pública en México no comprende por qué cerrar escuelas y adelantar vacaciones escolares debido a "la ola de calor que afecta al país y a la realización del Mundial de Futbol 2026" son razones insostenibles, creo que lo que procede es educar al educador. Veamos cada uno de sus razonamientos.

"Por la ola de calor". Para empezar, no es lo mismo el clima en el desierto de Sonora que en la Ciudad de México, y si bien en algunas zonas del país hay escuelas con techos de lámina, poca o nula ventilación en las que las aulas pueden volverse "hornos", no es necesario cerrar todas, y en los casos extremos, ver la posibilidad de mover las clases temporalmente a lugares con mejores condiciones, además de comenzar a ver la solución de fondo: invertir en la construcción de escuelas adecuadas al tipo de clima de su ubicación, en lugar de en inútiles y caprichosas obras, como el Tren Maya, el AIFA, Dos Bocas, etcétera.

"Por el Mundial". Ningún tipo de entretenimiento, por más importante que sea (para algunos), es razón válida para suspender clases. Para un padre de familia responsable primero están los estudios y luego la diversión, y el Estado debe actuar siempre como "buen padre de familia", no como cómplice de alumnos (y maestros) que se quieren "hacer la pinta", y menos cuando la calidad educativa del país está por los suelos.

"En junio ya no hacen nada". El poco educado educador del país dijo que después del 15 de junio, las escuelas dejan de cumplir su función real: "Debemos ser honestos, tras la entrega de calificaciones hay una inercia en todo el ecosistema educativo; se cae en un periodo que en realidad se aprovecha para la descarga administrativa; la escuela pierde su propósito pedagógico y se convierte en una estancia forzada".

Si el propio secretario de Educación afirma lo anterior, lo que debería hacer no es quitar el último mes de clases (pues siempre habrá un último mes), sino ver que todos los días del ciclo escolar sean productivos.

"Las escuelas no son guarderías". Este fue uno de los puntos más polémicos. Delgado dijo que, "en la recta final del calendario oficial, los maestros dejan de enseñar y los padres de familia terminan utilizando los planteles simplemente como guarderías por conveniencia propia".

Esto es falta de sensibilidad y empatía para con los padres y madres que trabajan. Sí, el tiempo que un niño pasa en la escuela permite a la madre o al padre salir a trabajar sin preocupaciones. Cuando no hay clases la dinámica familiar y económica cambia por completo. Así es la vida y así nos organizamos todos.

"Falta de flexibilidad laboral". El secretario recriminó a las empresas por su falta de flexibilidad laboral, señalando que el sistema económico presiona a las familias sin ofrecer alternativas mientras el Estado intenta ajustar los tiempos escolares (cómo hacemos sufrir al Estado).

Según el secretario, las empresas deberían permitir que los empleados con hijos pequeños falten al trabajo para quedarse a cuidarlos cuando no tienen clases. Si así fuera, en los periodos vacacionales el país dejaría de funcionar. El secretario debiera preguntarse más bien ¿por qué el propio AMLO cerró las estancias infantiles y afectó a las madres trabajadoras?, ¿por qué desaparecieron las escuelas de tiempo completo que beneficiaban a millones de niños en zonas marginadas, en las que muchos recibían su única comida caliente del día y contaban con un lugar seguro mientras sus padres salen a trabajar? ¿No que primero los pobres?

Culpar al sistema económico por la necesidad de contar con guarderías infantiles es parte de la ideología comunistoide y antiempresarial que rodea a la 4T, y con la que en lugar de asumir la responsabilidad que adquirieron de resolver los problemas del país, la evaden, culpando siempre a otros.

Delgado no solo dijo que "las aulas no deben fungir como espacios de resguardo por conveniencia del mercado", sino que atribuyó la crisis educativa a lo que denominó un "calendario tecnócrata".

Lo bueno al final es que a pesar de los intentos del secretario por defender lo indefendible, su decisión fue cancelada. Los maestros y alumnos mexicanos que quieran ver el Mundial, lo tendrán que hacer fuera del horario escolar, como siempre debió ser.

"Cuando la educación entra por la
puerta, la pobreza sale por la ventana".

Yo