Acertijos en redes

En las redes sociales es común toparnos con publicaciones que nos invitan a resolver todo tipo de acertijos o desafíos, como: "Encuentra el área del recuadro rojo", "90% no encuentra el error", "Descubre las diferencias", etcétera, y cada vez que los veo me pregunto: ¿quién los hace, quién le dedica tiempo a pensarlos, diseñarlos y publicarlos, y para qué?

Me puse a investigar al respecto, y lo que encontré es que quienes los diseñan y publican no son aficionados casuales o desocupados que no tienen algo que hacer, sino que se trata de cuentas gestionadas por especialistas en marketing digital, agencias de publicidad o "granjas" que producen "contenido" automatizado y generado con herramientas de Inteligencia Artificial.

Pero, ¿para qué lo hacen?, ¿qué es lo que buscan realmente?

Su objetivo principal es generar interacción masiva.

Cada "like", cada comentario, cada respuesta o reenvío, así como el tiempo de permanencia intentando resolver el problema planteado o encontrar la respuesta formulada, cuenta como métrica valiosa para los algoritmos de las plataformas.

Muchas páginas usan estos juegos para ganar seguidores rápido: primero atrapan con contenido interesante para luego cambiar el contenido o monetizar la audiencia, además por supuesto de recopilar datos. Y no es que el acertijo en sí "robe datos", sino que al interactuar, ayudamos a las plataformas a perfilar intereses, a que "aprendan" el tipo de contenido que nos engancha, y usar esa información para una publicidad más dirigida.

Un simple acertijo puede disparar el nivel de interacción ("engagement") de la audiencia. Cuando la gente compite, discute soluciones y las reenvía a amigos, multiplica el alcance orgánico. Detrás de esto hay un negocio claro.

Una cuenta con alto "engagement" atrae patrocinios, anuncios de YouTube o ventas de todo tipo de productos físicos, así como de productos digitales (cursos, dietas, ejercicios...).

Pero hay otro objetivo más ambicioso detrás de estos acertijos que la simple comercialización de mercancías: el de retener nuestra atención el mayor tiempo posible.

Plataformas como Meta o TikTok premian el "time on site", y estos juegos son estímulos diseñados para activar la liberación de dopamina en el cerebro que generan adicción o retención.

Se conocen como "anzuelos dopamina", que activan el cerebro con recompensas rápidas, similares a las de un casino. Un estudio de la Universidad de Stanford reveló que el 70% de los usuarios de las redes sociales pasa más de 30 minutos diarios en este tipo de contenido "ligero".

Esto no es casual; es estratégico. Generan reenvíos virales, expandiendo la red de exposición. Una vez enganchados, los usuarios estamos expuestos a todo tipo de anuncios. Y peor aún, muchos enlaces llevan a sitios de estafadores ("phishing") para engañar a la audiencia y entonces sí robar contraseñas o información bancaria.

Veámoslo de otra manera: estos juegos, aparentemente inocentes, no son solo entretenimiento, son tácticas para bombardeos publicitarios personalizados o para todo tipo de estafas.

¿Qué podemos hacer para no ser utilizados? Para empezar, limitar el tiempo que interactuamos con las redes sociales, y si queremos entretenernos con algún juego o acertijo, hacerlo desconectados de las redes, sin comentar ni compartir, negando así datos al algoritmo.

Y para no ser víctimas de estafas, hay que aprender a distinguir un sitio real de uno falso. ¿Cómo? Para empezar, desconfiando, pensando en la forma como llegamos a esos sitios, si fue por medio de un enlace o de un correo electrónico y revisando a detalle la dirección del sitio (URL) o del remitente antes de escribir una contraseña, un usuario o proporcionar datos bancarios.

Hay muchas otras cosas que observar: los sitios legítimos no hablan de "premios" o de "cuentas bloqueadas", no tienen faltas graves de ortografía o letras cambiadas, como "faceb00k" o "instagarm". Todo se reduce a investigar antes de creer.

No se trata de satanizar la diversión y el entretenimiento, sino de evitar ser víctimas de fraudes y de recuperar el control, para que en el casino de estafas, publicidad y atención monetizada que vivimos, seamos los jugadores y no las fichas.

"La sospecha es la madre de la supervivencia".
Yo