México merece más

México merece más

La solicitud de la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York para la detención provisional con fines de extradición del (hoy con licencia) gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya; del senador Enrique Inzunza; del alcalde con licencia de Culiacán y otros funcionarios más, todos del partido Morena y acusados de tener nexos con el Cártel de Sinaloa, debiera ser suficiente por sí sola para que los mexicanos nos demos cuenta en manos de quién estamos, el tamaño de problema que tenemos y reflexionar seriamente sobre el futuro del país.

Pero desgraciadamente esto se suma a muchas otras cosas más que han metido a México en una profunda crisis de confianza en el gobierno y en sus instituciones.

La lista de abusos, delitos y barbaridades que la 4T ha hecho es larga, comenzando por el amañado control absoluto del Poder Legislativo con el que Morena y aliados han hecho reformas constitucionales que concentran todo el poder y nos dejan a los ciudadanos indefensos; la controvertida reforma judicial, que impone la elección popular de jueces y magistrados de dudosa capacidad y procedencia y garantiza fallos a modo; el control del INE; la desaparición de organismos autónomos; los monumentales actos de corrupción descubiertos, como el desvío de 15 mil millones de pesos en Segalmex; el Tren Maya, con sobrecostos de 500 mil millones de pesos y contratos directos a empresas sin licitación; el huachicol fiscal estimado en nada menos que en 600 mil millones de daño al erario; el "clan" de los hijos de AMLO, la liberación de Ovidio Guzmán, el cártel de La Barredora en Tabasco, la estúpida cancelación del NAIM y la inútil construcción del AIFA; el desmantelamiento del Sistema de Salud (Insabi); la megafarmacia... etcétera, etcétera, etcétera.

Ya no sé cómo decirlo, pero México merece más. No un gobierno que enriquece a los suyos mientras grita "primero los pobres" de la boca para afuera, manipulándolos con promesas vacías y programas sociales que con fines electorales perpetúan su pobreza.

Y todos estos señalamientos, denuncias críticas y legítimas exigencias son calificadas como ataques de una minoría "rapaz" que busca mantener privilegios, argumentando que no hay pruebas contundentes ni de corrupción, ni de ineptitud ni de ligas con el crimen organizado; que los anteriores fueron peores y ellos son la solución, nunca el problema.

Con la 4T está ocurriendo la ironía de la frase que describe gestiones políticas o económicas cuyas medidas empeoran drásticamente los problemas y que dice: "Estábamos al borde del precipicio, pero hemos dado un paso adelante".

Frente a precipicios, no hay que dar pasos adelante, ni construir segundos pisos para afianzar la ruina total. Lo que necesitamos es alejarnos del peligro y cambiar el rumbo, lo cual no significa regresar al pasado que nos puso donde estamos con sus propios errores y excesos, y como nos quieren hacerlo ver.

Cambiar el rumbo significa, más bien, transitar hacia un tipo de gobierno diferente, liderado por políticos-personas distintas, decentes, material e intelectualmente honestas, que respeten las leyes, defiendan el Estado de derecho, la separación de poderes y la rendición de cuentas como pilares intocables.

No se trata de preservar privilegios, ni de confrontaciones partidistas, sino de reconocer que los mexicanos no merecemos esta clase gobernante.

Es hora de reflexionar qué clase de país queremos y comenzar a construir nuevos liderazgos políticos, éticos, unificadores, capaces de forjar instituciones fuertes y de generar crecimiento y confianza.

Tenemos que empezar a pensar desde ya en movimientos ciudadanos y en candidatos viables para las próximas elecciones, y llegado el momento, votar con visión de futuro, no con resentimientos del pasado.

La innegable crisis de seguridad y confianza por la que atravesamos obliga a unirnos, no como oposición, sino como personas de bien que lo único que queremos es vivir y trabajar en paz, bajo un Estado de derecho y una auténtica democracia, y no bajo un partido hegemónico corrupto e inepto como el actual, y que ha resultado mucho peor que los que le precedieron.

El futuro de México no pertenece ni a un partido ni a un movimiento ideológico, sino a una nación unida bajo liderazgos capaces, honorables y decentes. Así de simple.
 
"Oposición sin proposición
es obstrucción".

Yo