Titulares engañosos

Muchas personas no leen las noticias completas. Solo leen encabezados y se forman opinión con base en ellos, lo que abre la puerta a distorsiones de la realidad, sobre todo en esta era de información instantánea, en la que las noticias se consumen de manera superficial: un vistazo al titular basta para formar una opinión.
Frecuentemente medios de comunicación impresos diseñan encabezados para captar la atención, sacrificando la verdad y la precisión por el impacto sensacionalista. En medios digitales esta práctica conocida como ciberanzuelo ("clickbait") se utiliza para provocar clics masivos mediante la curiosidad o el morbo, generando así tráfico inmediato que maximiza ingresos publicitarios.
Vivimos ya en medio de titulares engañosos, escandalosos o sesgados que deforman la verdad. Unos relacionados a asuntos tontos o irrelevantes como "¿Sabías que esta fruta cambiará tu vida?" o "Haz clic para ver la imagen completa", pero otros abordando temas serios y trascendentes, como política, salud pública o seguridad, utilizando narrativas alarmantes o tendenciosas que desvirtúan o sacan de contexto la información, polarizan, generan desconfianza y miedo, o amplifican mitos que influyen en la opinión pública y en el ánimo y creencias de la sociedad.
Ejemplos hay muchos: "Se oculta el peligro de las vacunas", titular basado en casos aislados, que alimenta teorías de conspiración y omite evidencia científica abrumadora que demuestra la seguridad estadística y eficacia de las vacunas; "Se perderán 1.6 millones de empleos por los robots", omitiendo decir que el mismo estudio que arrojó ese dato pronostica la creación de más de 2 millones de empleos gracias a la misma tecnología.
El domingo pasado, el encabezado de una noticia que leí decía: "Pide Netanyahu atacar Hezbolá", cuando el contenido de la nota era exactamente al revés de lo que el encabezado infería: en medio de la tregua, el grupo terrorista y proiraní Hezbolá atacó con cohetes y drones el norte de Israel y a tropas terrestres israelíes en el sur del Líbano. El encabezado sin sesgo debió haber sido algo como: "Hezbolá ataca; Israel responde". Misma información, diferente percepción.
Los mecanismos de sesgo en las noticias operan en favor o en contra de gobiernos, instituciones, empresas y personas, en unos casos por mera ignorancia o prejuicios de quienes las redactan o difunden, y en los más, por los intereses políticos, ideológicos o económicos que hay detrás de ellos.
Estas prácticas no se apegan a los códigos de ética periodística que exigen precisión, integridad y búsqueda de la verdad, separando hechos de opiniones.
Lo que buscan (y logran) es manipular percepciones colectivas dejando a la sociedad (a nosotros) a merced de quien produzca la posverdad más "convincente" o más frecuente.
Cuando en las actividades periodísticas, y en el marketing político y comercial falta la ética, la sociedad queda reducida a una masa de personas-objeto influenciables a la que se le puede sacar rédito económico, político o ideológico, y mantener engañada en lugar de informada.
Ya no podemos creer a la primera lo que leemos, y ni siquiera lo que "vemos". Estamos expuestos a millones de "noticias" adulteradas, y de imágenes y videos editados o fabricados con inteligencia artificial.
Para no ser víctimas de la desinformación y manipulación deliberada, antes de aceptar y dar por cierto lo que el titular de una noticia (o un anuncio comercial) infiere, la recomendación sería: leer el artículo completo para verificar si el contenido respalda el encabezado; consultar fuentes diversas para validar datos o contrastar perspectivas; investigar el origen de la noticia y el historial del medio, y luego, reflexionar y decidir si la información responde a eventos verificables o solo sirve para engañar o difamar, para avivar tensiones sociales o para impulsar agendas políticas o ideológicas.
Ni modo: la falta de ética y escrúpulos de muchos medios y de muchos políticos y comerciantes nos obliga a dudar y a pensar dos veces antes de creer todo lo que nos dicen. Si la frase bíblica decía "ver para creer", su equivalente actual sería: "Investigar para creer".
"Definición de influencer:
sustituto de la opinión propia".