“El Aprendiz”

“El Aprendiz”

La película "El Aprendiz" (The Apprentice), que figuró entre las nominadas a los Premios Oscar de hace unos días y que, asumo, refleja fielmente la personalidad y forma de "negociar" del presidente Trump, me ayudó a entender mejor la desagradable discusión en la que el Presidente y vicepresidente del país más poderoso del mundo acorralaron al Presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, a quien ni escuchaban ni dejaban hablar.

Uno de los argumentos, si se le puede llamar así, que el presidente Trump esgrimía para reclamar a Zelensky su negativa a firmar un acuerdo sin garantías de seguridad para su país era que no tenía "cartas para jugar". En medio de la andanada de reclamos, Zelensky alcanzó a decir: "Yo no estoy jugando a las cartas".

Esta expresión que nadie escuchó ni le dio importancia, es para mí el corazón de la desavenencia, que espero sea superada.

Trump le llama "cartas" a la fuerza militar y económica de Ucrania. Y como obviamente Rusia y Estados Unidos tienen más "cartas" de ese tipo, es que trataron a Zelensky como una piedra en el zapato, como un obstáculo para el logro de sus intereses económicos, y que en este caso son 500 mil millones de dólares que EU obtendría mediante la explotación de "tierras raras" de Ucrania.

Zelensky explicó luego, con calma, que lo único que pide a EU a cambio, y en esto consiste la desavenencia, son "garantías de seguridad" para lograr una paz duradera y no una simple y temporal "calma en el frente". Y no por capricho, sino por una fundada desconfianza en Putin, quien ha incumplido en múltiples ocasiones acuerdos de alto al fuego.

El problema es que para Trump se trata de un acuerdo económico y para Zelensky es un acuerdo de paz.

Las "tierras raras" involucradas en el acuerdo "de paz" incluyen no solo minerales como el uranio, el titanio y el litio, que tienen una amplia gama de usos militares, en la industria electrónica y en la producción de energía, sino una lista de metales (que me recordó la famosa tabla periódica de elementos químicos que veíamos en la secundaria) como el disprosio, neodimio, cerio, escandio, itrio, lantano, praseodimio, neodimio, prometio, samario, europio, gadolinio, terbio, holmio, erbio, tulio, iterbio y lutecio.

Un país no debe manejarse como un negocio desposeído de conciencia social en el que el fin de ganar dinero justifica los medios. Si bien los costos y las balanzas económicas entre países son importantes, no lo son todo.

Trump tiene, en mi opinión, una enfermiza fijación en los rubros deficitarios de la actividad económica global de EU.

Es inadmisible, por ejemplo, que los aguacates que nos compran valgan más que los elotes amarillos que nos venden. La "solución" para arreglar de golpe todo tipo de "desbalances" comerciales es simple: aranceles generalizados. Si esto provoca aumentos de precios en perjuicio de los consumidores y empresas estadounidenses no es su problema. El problema está arreglado y la medalla colgada.

Cabe hacer notar que la enorme mayoría de los productos que se compran y venden internacionalmente son comprados y vendidos por empresas privadas y no por los gobiernos, por lo que al final, el déficit o superávit en las balanzas comerciales entre países es solo un dato estadístico curioso.

La frase "un país no es una empresa", que pertenece al economista y teórico estadounidense Paul Krugman, Premio Nobel de Economía en 2008, exhibe el error de aplicar a "rajatabla" conceptos empresariales en la conducción de naciones, en las que sus sociedades -que no son anónimas- solo cuentan con recursos naturales y capital humano para el logro de su fin último, y que es el desarrollo y bienestar de la población y no el lucro.

En las finanzas públicas siempre habrá cifras negativas que son altamente positivas en términos sociales. Lo único que hay que cuidar es que los rubros "negativos" que normalmente se refieren a programas sociales o apoyos a ciertos sectores de la economía, cumplan su objetivo y sean sustentables en el tiempo.

Con la Administración de Trump hay que tener cuidado, no porque no entendamos su lógica, la cual es más que obvia, sino porque se trata de un individuo (aprendiz de Presidente) inconcebiblemente poderoso que disfruta aplastar a los más débiles y está dispuesto a darse balazos en el pie con tal de parecer ganador frente a los más ignorantes.

"Mayoría no es sinónimo de sabiduría".

Yo