¿Fin de los abrazos?

Luego del operativo que abatió a Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), encabezado por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), con apoyo de fuerzas especiales del Ejército, aeronaves de la Fuerza Aérea, la Guardia Nacional y tras meses de inteligencia coordinada entre autoridades federales, estatales e incluso de EU, la pregunta que todos nos estamos haciendo ahora es si este hecho significa el fin de la política de "abrazos, no balazos" y el comienzo de un nuevo o diferente tipo de guerra contra el narco.

Responder esta pregunta me parece fundamental porque pone en evidencia las contradicciones inherentes a esa política iniciada por López Obrador, quien ordenó una contención casi absoluta de confrontaciones directas con capos y cárteles, propiciando un crecimiento exponencial del crimen organizado. Todo bajo la idea falaz de que los programas sociales atacarían el origen, "las causas" de la violencia.

Es innegable que la estrategia de abrazos resultó en un repunte brutal de la violencia y de delitos de alto impacto, que al compararlos con los de la llamada "guerra de Calderón" (etiquetada por la 4T como la peor tragedia) aplicaría el dicho que dice "estábamos mejor cuando estábamos peor".

Los datos no mienten. El sexenio de AMLO es considerado el más violento en la historia moderna de México: en el periodo de AMLO hubo más de 190 mil homicidios dolosos; las extorsiones alcanzaron máximos históricos; los decomisos de drogas se redujeron; los desvíos de recursos públicos y el llamado "huachicol fiscal" llegaron a niveles sin precedentes; la corrupción, las complicidades institucionales y la interferencia electoral del narco se volvieron más evidentes que nunca.

Con el operativo que abatió a El Mencho pareciera que la nueva estrategia de seguridad en México es distinta, no sé si por convicción propia o por presión externa. Se ve ahora pragmática, de "balazos selectivos" y operaciones quirúrgicas de alto impacto, evitando guerras totales y reduciendo la impunidad que hasta hoy venían gozando los delincuentes. Habrá que ver si la nueva estrategia tocará a la clase política, los protegen o fue solo un espectacular y aislado operativo militar.

El abatimiento de El Mencho por sí solo no arregla nada. Si bien representa un importante golpe simbólico y moral al CJNG y un quiebre con la política anterior de "abrazos, no balazos", su impacto será efímero si no se acompaña de una estrategia integral y sostenida de acciones concretas, que incluyan capturas de capos de otros cárteles, operativos inteligentes de fuerza pública contra las múltiples células y redes criminales que existen en el país, así como la investigación y enjuiciamiento de funcionarios públicos coludidos en todos los niveles de gobierno.

De no ser así, el vacío dejado por El Mencho será rápidamente llenado, perpetuando y tal vez hasta agravando el ciclo de violencia y extorsión que asfixia al país.

No soy experto en seguridad o inteligencia militar, pero como ciudadano común me parece acertada una estrategia que utilice sin titubeos la fuerza pública y las leyes para proteger a la población de actividades criminales, desarticular redes de protección política y reducir la impunidad.

Pienso que una estrategia híbrida de fuerza inteligente, justicia ciega y depuración política podría estabilizar al país sin desatar baños de sangre, y enviaría el mensaje a los mexicanos y al mundo entero que el combate frontal al crimen organizado y a la corrupción en México va en serio.

Lo único que los ciudadanos anhelamos y esperamos del gobierno es la certeza de un Estado de derecho que nos protege a todos.

Pero esto solo es posible si contamos con fiscalías realmente autónomas y se lleva a cabo una depuración profunda de las instituciones para erradicar la corrupción que alimenta la comisión de delitos.

El golpe dado al CJNG podría inaugurar el Estado de derecho en México, marcar el principio del fin a la impunidad, a la corrupción y a la protección de narcopolíticos que enriquecidos y protegidos por sus fueros viven libres, mientras los ciudadanos vivimos encerrados en el miedo.
 
"Impunidad selectiva
es crimen organizado".

Yo