Ayuda a Cuba

Para que una asociación civil (AC) en México pueda expedir recibos de donativos deducibles de impuestos debe obtener la autorización como Donataria Autorizada ante el SAT. El proceso exige documentación exhaustiva, auditorías rigurosas y cumplimiento impecable de requisitos fiscales, lo que puede demorar años. Cientos de asociaciones civiles que combaten la pobreza, atienden enfermos, niños de la calle, a migrantes o preservan el patrimonio cultural son ignoradas por el gobierno u hostigadas por el SAT.
Pero esto no es el caso de la recién creada Humanidad con América Latina AC, la cual obtuvo su autorización como donataria en unos cuantos días y ha sido promovida públicamente por el ex presidente López Obrador.
El objetivo de esta nueva asociación es, principalmente, enviar alimentos, medicinas, petróleo y gasolina (ayuda humanitaria) a Cuba. Llama la atención que el objeto social incluya el envío de petróleo y gasolina.
El cuestionamiento que hago a esta asociación no es por mezquindad o falta de nobleza y solidaridad con el pueblo cubano. El cuestionamiento es porque no suena lógico que una asociación civil se dedique a comprar petróleo y gasolina para enviarlo a otro país.
Eso cuesta cientos o miles de millones de dólares al año que nunca llegarán a juntarse de donativos del pueblo, y requiere una logística y presupuestos operativos fuera del alcance de una simple agrupación de personas de buena voluntad.
Es imposible que una AC recién formada cuente con la organización, voluntariado, experiencia y controles necesarios para organizar las compras, el acopio, el envío y llevar a cabo la entrega de todos esos bienes a los beneficiarios finales, de manera eficiente y sin corrupción.
Además, resulta sospechoso, por decir lo menos, que AMLO y la presidenta Sheinbaum pidan a los mexicanos hacer donativos a esta nueva AC, cuando el propio gobierno ya usó nuestro dinero, el que pagamos de impuestos, para enviar barcos completos cargados con alimentos y petróleo (que la propia Presidenta etiquetó como "ayuda humanitaria") y sin tener un reporte detallado del uso y destino de esa ayuda.
Los mexicanos ya cooperamos: se estima que de 2023 a la fecha México ha enviado a Cuba más de 4 mil millones de dólares en petróleo y combustibles bajo mecanismos de "regalo" o subsidio; ha pagado 105 millones de dólares para la contratación de médicos cubanos (cuyos sueldos se entregan no a los médicos directamente, sino al gobierno de Cuba); en febrero y marzo de este año, se han enviado al menos tres embarcaciones con más de 3 mil toneladas de alimentos básicos y productos de higiene. ¿Para qué crear y apoyar una AC que intentará hacer lo mismo que ya hace el gobierno? Suena más bien a un juego de geopolítica barata o a tapadera para lavado de dinero y corrupción.
La Presidenta califica de "mezquina" a la oposición por no apoyar la ayuda a Cuba. Pero lo que se cuestiona no es la ayuda, sino la forma como se ayuda. Lo que se critica es la opacidad y la ausencia de mecanismos independientes para verificar que la ayuda llegue realmente a los cubanos de a pie, no a las élites del gobierno y sea distribuida gratuitamente.
Me parece bien donar dinero para ayuda humanitaria a quien la necesite. Pero este tipo de ayudas internacionales, por más buena voluntad que se tenga, no se deben hacer a través de una improvisada asociación civil, sino por medio de organismos internacionales, como el World Food Programme (WFP),UNICEF, o la OMS y tantas otras que cuentan con la capacidad económica, de logística, supervisión y transparencia para asegurar que la ayuda llegue a su destino: el pueblo cubano.
Y esto último lo digo porque para mí Cuba tiene tres caras: la de los turistas en Varadero, que funciona como una "burbuja" de lujo diseñada para la entrada de divisas; la del gobierno, con funcionarios que viajan en jets y comen langosta, y la de los cubanos, que viven en la escasez y el racionamiento de comida y medicinas.
Sí, la ayuda humanitaria de emergencia es necesaria y puede mitigar temporalmente las carencias del pueblo cubano, pero si queremos ayudarlos para siempre, la manera de hacerlo es otra: exigiendo democracia, elecciones libres y el fin de la dictadura que los sumió en la miseria, en lugar de subsidiar su perpetuación.
Si vamos a ayudar, hagámoslo bien... y de una vez por todas.