Ricardo EliasComment

Agua guinda

Ricardo EliasComment
Agua guinda

Se entiende por agua potable aquella apta para el consumo humano, que está libre de gérmenes, virus y sustancias tóxicas y cumple con las normas de calidad establecidas por las autoridades sanitarias. Se entiende también que en el acrónimo SIAPA -con el que nos referimos al Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado- la letra "P" se refiere a potable, lo cual en el caso de Guadalajara y su agua café es ya solo un decir. Lo correcto sería quitarle la "P" a ese acrónimo y llamar al organismo solo por lo que es: Sistema Intermunicipal de Agua y Alcantarillado (SIAA).

Antes de continuar, y para no alarmar de más, es importante mencionar que la potabilidad del agua se determina mediante análisis de laboratorio, y no por su aspecto. Puede haber agua transparente mucho más tóxica y contaminada, que agua con coloraciones café o marrón. De hecho, muchos contaminantes peligrosos -como arsénico, plomo o determinados microorganismos- son invisibles. Lo importante, por tanto, es saber de qué contaminantes o microorganismos se trata, en qué concentración están presentes y cuáles, por su significado sanitario, deben necesariamente estar ausentes, como aquellos que indican contaminación fecal. Al final, la pregunta que todos nos hacemos es si el agua café que recibimos es peligrosa para la salud, y qué podemos hacer al respecto.

Esperando les sea de utilidad, comparto lo que en el condominio donde vivo, decidimos hacer mientras el problema de origen se soluciona. Para empezar, mandamos a hacer unas pruebas de laboratorio y saber qué contaminantes y en qué cantidad están presentes en el agua "cafesosa" que recibimos de la ciudad.

En nuestro caso lo único que se encontró arriba de los límites máximos permisibles fueron metales como hierro, aluminio y manganeso. La buena noticia fue que no había contaminación microbiológica y que los filtros que instalamos antes de que esa agua entre a las cisternas propias, redujeron los metales mencionados a niveles que, aunque siguen siendo altos, se encuentran dentro de los límites superiores de la norma.

El problema no es solamente saber si el agua, aunque sea de color café, cumple las normas; si puede causar enfermedades, provocar irritaciones o resequedad en la piel, o simplemente manchar la ropa. El problema es que no debería ser necesario estar haciendo análisis e instalar filtros en nuestras casas para convertir en aceptable el agua que la autoridad está obligada a entregar en condiciones adecuadas.

Como respuesta a las afectaciones que enfrenta la población, el SIAA (antes SIAPA) ha optado por ofrecer descuentos en las tarifas de agua a determinadas colonias. Los descuentos ayudan, claro, pero no arreglan nada. Nos aseamos, lavamos la boca y cocinamos con agua, no con billetes.

Pienso que el SIAA debiera publicar los análisis químicos del agua que provee a la Ciudad para, con base en ello, los ciudadanos podamos tomar las medidas necesarias mientras el problema de fondo se resuelve, lo cual no parece que ocurrirá en el corto plazo, pues la crisis del agua está pasando de ser un problema técnico-económico, a ser un asunto político. Lo cual es una vergüenza. Lo digo porque es notoria la forma como el gobierno federal prioriza la asignación de recursos a estados y municipios gobernados por Morena, y los dificulta a las administraciones de la oposición.

En mi opinión, el gobierno de Jalisco tiene razón al reclamar que la Federación lo ha dejado solo frente a la crisis hídrica al no otorgarle los apoyos necesarios para obras prioritarias en materia de abastecimiento, potabilización y renovación de las redes de agua.

Me parece grave y falto de ética que, de cara a las próximas elecciones, el partido en el poder utilice problemas acumulados durante años para desgastar a gobiernos municipales y estatales de oposición, atribuyéndoles toda la responsabilidad y aprovechando políticamente malestares legítimos de la población.

Mientras los partidos políticos se disputan culpas, responsabilidades, competencias y recursos, quienes pagan las consecuencias somos los ciudadanos. El agua no debe tener partido, color o candidato; debe solamente tener calidad: ser incolora e insípida. Pero parece que el agua café, en lugar de hacerla transparente, la quieren hacer guinda.
 
"El riesgo a una decepción es proporcional al tamaño de la promesa".

Yo